Cables de fibra óptica submarina
Cuando abrimos una página web alojada en Miami, los datos no viajan por el aire. Viajan por cables físicos tendidos en el fondo del mar. Desde una computadora en Lima, la señal recorre fibra óptica terrestre hasta la estación de amarre de Lurín. De ahí cruza el océano por fibra óptica submarina hasta Miami. Luego avanza otra vez por fibra terrestre hasta el servidor de destino. Esa distancia tiene un costo medible. A mayor separación entre el cliente y el servidor, mayor es el RTT o Round Trip Time. Por eso la ubicación de los cables submarinos influye directamente en la experiencia del usuario final.
Esta historia empezó hace más de 165 años. El 16 de agosto de 1858 se intercambió el primer mensaje telegráfico entre el presidente James Buchanan y la reina Victoria, a través de 4200 km de cable entre Terranova e Irlanda. La velocidad era de dos minutos por carácter en código Morse. El enlace duró apenas tres semanas, pero abrió el camino. El salto real llegó con la óptica. En 1960 Theodore Maiman puso en funcionamiento el primer láser, la fuente de luz coherente sin la cual no existirían estas comunicaciones. En 1966 Charles Kuen Kao publicó el estudio que sentó las bases del uso de la fibra en telecomunicaciones, trabajo que le valió el Premio Nobel de Física en 2009. Kao planteó que el sistema sería viable con una atenuación de 20 dB/km. Hoy se logra menos de 1 dB/km. En 1988 entró en operación el TAT-8, primer cable trasatlántico de fibra óptica, con 6500 km, tres pares de hilos y 280 Mbps por par. Funcionó hasta 2002 y fue clave para el surgimiento de Internet.
Los cables submarinos no son eternos. Tienen un ciclo de vida y son reemplazados por sistemas más modernos. El caso del cable PanAm lo ilustra bien: operó entre 1999 y 2021, y hoy la conectividad de la costa sudamericana descansa en sistemas como SAm-1, SAC y SPSC/Mistral. En el Perú esta infraestructura se complementa con las redes terrestres, como la Red Dorsal Nacional de Fibra Óptica y las redes de los operadores privados. Existe además una variante menos conocida: la fibra óptica subfluvial, desplegada bajo los ríos amazónicos para conectar zonas donde no es viable el tendido aéreo. Portales como submarinecablemap.com de TeleGeography y el visor BBMaps de la UIT permiten explorar estos trazados. Ver el mapa completo ayuda a entender algo esencial. Internet es, ante todo, infraestructura física.
